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lunes, 9 de diciembre de 2013

El Respeto.

    He debido hacer algo malo en otra vida, ¿qué otra explicación si no? Y para que me pase todo esto, seguro que ha sido grave. No. Me niego a creer que lo merezco. Nadie lo hace, ni siquiera alguno de esos hijos de puta.
    Espero que nadie me encuentre, a nadie le interesa encontrarme, ni siquiera lo intentarán. Y si estoy aquí, escondiéndome dentro de este cobertizo abandonado en… ¡Quien sabe donde está esto! Si estoy aquí, esperando a la muerte, es por gente que no conoce la palabra vergüenza, ni el respeto, ni tampoco saben lo que es comportarse como un ser humano. Aunque claro, ellos son más que yo, y todos se comportan de la misma forma… ¿Se supone que merezco esto por ser diferente? ¿Por no ser una Barbi? ¿Una simple muñeca de plástico sin corazón?  ¿Por no ser exactamente como ellos quieren que sea?
    Mienten sobre mí. Se atreven a juzgarme sin antes conocerme. Se ríen de mi forma de vestir, de mi aspecto. Incluso me han llegado a agredir. Me han arrancado la autoestima y la han enterrado en lo más profundo de la Tierra, para que no la pueda recuperar, para hacer que me olvide de ella. Lo peor, es que han conseguido lo que se proponían.   
    Ahora lo único que quiero es poder cerrar los ojos y no tener que volver a abrirlos nunca más.
    La sangre brota de mi antebrazo, veo como se derrama por mi muñeca y va cayendo gota a gota al suelo de madera. El cristal de la botella cae de mi mano derecha. Empiezo a marearme.
    Pensé tener amigos de verdad. Lo llegué a creer. Puede que solo fuera un sueño. Estaría bien y que al cerrar los ojos despertara. Bien pensado, más que un sueño, una pesadilla.
    Intento no pensar en ello. Fracaso. Todas las imágenes de estos dos últimos años vienen a mi mente.
    Mentiras. Insultos. “Bromas”. Gritos. Sacudidas. Bofetadas. Patadas. Puñetazos. Amenazas. Rumores. Malas miradas. Risas.  Humillaciones. Lagrimas. Desesperación. 
    Es más duro de lo que imaginaba. Volver a revivir algo que te gustaría olvidar. Ya he intentado esto más veces. Pero eso es lo que fueron, intentos. No se hacer nada bien. Empiezo a pensar en que puede que todo esto ha sido culpa mía. A lo mejor es que soy demasiado tonta para este mundo. En cuyo caso, esta es la primera cosa que hago bien. El mundo estará mejor sin mí. Empecé a hacer esto por mí, de forma egoísta, y resulta que acabo dándome cuenta de que esto lo hago por las personas que me han arruinado la vida.
    Creo que me voy a desmayar. ¿Cuánto tiempo llevo aquí? ¿Minutos? ¿Horas? ¿Días? No. Días no. De lo contrario ya estaría muerta. ¿Estoy muerta? Ya no sé nada. Mi vista se va difuminando. ¿Qué estoy haciendo? ¡Tan solo tengo 14 años! ¿De verdad quiero que mi vida acabe tan pronto? En unos años todos ellos habrán aprendido lo que es el respeto, la vergüenza… ¿Y yo? Estaré muerta. Se olvidarán de mí. Se olvidaran de que ellos me hicieron esto. ¿Entonces? ¿Quién es el causante? ¿Yo, o ellos? ¿Tenía que ser ahora, tan cerca de mi muerte, cuando me vinieran tantas preguntas? Al principio de todo solo tenía una, por que. ¿Por qué? ¿Por qué? ¡¿Por qué?! Quiero gritar, pero no puedo. Ya es tarde. La vida se me escapa de las manos.
    ¿Qué se supone que debo de hacer ahora? ¿Rezar? Muchas preguntas, que nunca tendrán la oportunidad de ser respondidas.
    Balbuceo el nombre de mi madre, de mi padre, de mi hermano pequeño… Ya no les volveré a ver. Intentaron darme fuerzas… Gracias. Yo soy demasiado débil. Era. ¿O sigo viva? Tengo ganas de reír, quiero hacerlo. Cojo fuerzas. Respiro hondo. Y río. Río como si no hubiera mañana, y es que no lo habrá, para mí ya no. La que será mi última carcajada me deja más cansada de lo que estaba.
    Es ahora cuando me doy cuenta de que la falta de respeto en algunas personas hace que ellas mismas y que otras personas hagan cosas que no quieren hacer, de las que luego se arrepienten, cosas horribles. Y es que no sabes lo horribles que pueden llegar a ser hasta que las vives. Ya no hay vuelta atrás.
    ¿Cómo me llamo?
    Miro por última vez este mundo con mis ojos sin vida. Me pesa todo el cuerpo. Mis parpados ceden y se cierran. Y con un último suspiro, mi alma abandona mi cuerpo.