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domingo, 30 de marzo de 2014

Las ventajas de tener un gimnasio personal 1

MARIUS
Mel lleva más de cuarenta minutos corriendo en la elíptica. Sus brazos y su escote resplandecen por el sudor. Sus perfectos pechos le acompañan dando pequeños botes que hacen que pierda la concentración de mis ejercicios. Se da cuenta de que la estoy mirando, el espejo que cubre toda la pared me delata. Para, se acerca a mi contoneando las caderas y moviendo ese culo que tanto me tienta. Bueno, toda ella es una tentación. Estoy justo delante del banco de pesas. Se detiene apenas a quince centímetros de mi cara, arquea las cejas y me da un empujoncito para que me aparte. Que mala que es mi niña. Coge las dos pesas de cuatro kilos; las levanta repetidamente dirigiéndolas a su pecho y volviéndolas a bajar.
Yo decido ejercitar los dorsales. La polea alta está detrás de Melibea. Tengo muy buenas vistas.
Sé que ella me mira de reojo. Me desea tanto como yo a ella.
Contraigo los músculos, soltando el aire cuando los relajo. Respirando, contrayendo, relajando. Al fin consigo concentrarme justo cuando la chica de diecisiete años con heterocromia me llama.
-¿Me ayudas a estirar?
-Claro.
Dejo lo que estoy haciendo para ayudarla. Cuando su espalda toca la esterilla azul me arrodillo junto a ella esperando instrucciones. Estira tanto la pierna que pienso que se va a romper.
-Ponte ahí y empujame la pierna todo lo que puedas hasta ponerla al lado de la cabeza ¿de acuerdo?
-Vale.
Hago lo que me pide. Es obvio que lo hace solo para tentarme , ella solita llega perfectamente. Por lo general estira y practica sola o con el subnormal de su "amigo" Alex que va con ella a la academia de gimnasia. Maricón... Siempre que vienen al gimnasio o se van a su habitación se me hierve la sangre.
Le agarro por el muslo y por el tobillo para evitar que doble la rodilla. No tiene dificultad alguna, lleva ya unos cuatro años haciendo gimnasia artística y acrobática. Ha ganado infinidad de campeonatos. Lo que no me gusta es la parte en la que hace esos mortales... Sigo pensando que algún día acabará rompiéndose el cuello... Me dolería más a mí que a ella.
Verla tan abierta me excita y rezo para que ella no note lo que me empieza a crecer en la entrepierna. Está sonriendo. Mierda. ¡Pues claro que lo ha notado joder! Si es que estamos pegados...
Siento su respiración en mi mejilla. Mis ganas de besarla aumentan por segundos, pero antes de que yo haga nada ella me atrae hacia su boca y me besa con posesión.
Su lengua invade mi boca y sus manos alborotan mi pelo. Se deshace de mi camiseta, yo hago lo mismo con su sujetador deportivo. La levanto, la empotro contra la puerta de nuestro gimnasio, le quito los shorts y la penetro mirándole a los ojos. Enrosca las piernas alrededor de mi cintura en busca de más profundidad.
Sexo duro, como nos gusta.
Muerdo su hombro mientras ella gime pidiéndome que siga, que no pare. Un hilillo de sangre recorre mi espalda. Mel y sus largas uñas tan decoradas.
Siento que me voy a correr. No se si ella sigue tomando la píldora así que mejor avisarle.
-Pequeña... No puedo más... ¿Quieres que...?
-Ni se te ocurra sacarla o te la corto en pedacitos.
Más claro, agua.
Alcanzamos el climax juntos. La beso una ultima vez en los labios y nos vamos a nuestra pequeña sauna para seguir allí con nuestros ejercicios.

jueves, 20 de marzo de 2014

Book Tag #1 Rueda Literaria

1. ¿Cual es el último libro que has leído?
Bajo La Misma Estrella, de John Green. No era la primera vez que lo leía ni será la última. Amo este libro. 


2. El libro que cambió tu forma de pensar: 
Yo creo que La Lección De August, de R.J Palacio. Hace que te des cuenta de la influencia de tus actos, a veces involuntarios, sobre otras personas. 


3. El último libro que te hizo reír: 
Bajo La Misma Estrella. Pero como no quiero repetir los libros, voy a poner uno que me hizo reír mucho más; Besos De Murciélago. Puede que no sea el que más me hizo reír pero siempre me saco sonrisas :)


4. Un libro prestado que no has devuelto: 
Pues la verdad es que tengo 15 libros de mi hermana mayor, que ni pienso devolverla (Lo siento Nere, le he cogido mucho cariño a esos libros) El último que me dejo fue Juntos, de Ally Condie. 


5. Un libro que has prestado y no te han devuelto: 
Cazadores de Sombras, Ciudad de Cristal. Se lo dejé a una amiga y aún no nos hemos visto desde entonces, así que no me lo ha podido devolver. Pero espero que lo haga jaja 


6. Un libro que volverías a leer: 
Los Juegos del Hambre, de Suzanne Collins. Le releería 1000 veces más, al igual que En Llamas y Sinsajo.


7. Un libro para regalar a ciegas: 
Los Origenes de Cazadores de Sombras. Si fuera millonaria los repartiría por el mundo. (No he podido encontrar la foto de los libros en español) Ángel Mecánico, Príncipe Mecánico y Princesa Mécanica, de Cassandra Clare. 


8. Un libro que te sorprendió para bien: 
Buenos Días Princesa, de Blue Jeans. No se la razón, pero antes de empezarlo no pensé que me fuera a gustar mucho... Pero luego estuvo muy bien y estoy deseando poder leer No Sonrías Que Me Enamoro y ¿Puedo Soñar Contigo? 


9. Uno de los primeros libros que leíste en la escuela: 
Creo que Un Fantasma de Palacio, lo leí cuando tenía unos 6 años :') 


10. Un libro que robaste: 
Nunca he robado ningún libro. 

11. Un libro que encontraste perdido: 
El Cuento de las Montañas Azules, estaba perdido en un armario de mi casa y ahora está en mi librería 

12. Autor del que más libros tienes: 
Cassandra Clare, la escritora de Cazadores de Sombras. 


13. Un libro muy valioso para ti: 
Incarceron, porque me lo regaló mi mejor amigo :) 


14. El libro que lees ahora mismo: 
El Corredor del Laberinto. 


15. Un libro que llevas tiempo queriendo leer: 
Memorias de Idhún, de Laura Gallego.


16. Un libro que prohibirías: 
Allegiant, la tercera parte de Divergent. Duele tanto que debería estar prohibido. 


17. El próximo libro que vas a leer: 
Pídeme lo que quieras o dejame, de Megan Maxwell.


18. El libro que no leerías jamás: 
Si pudiera me leería todos los libros que se han escrito y que se escribirán.

19. Tu saga favorita: 
Cazadores de Sombras. 


20. Libro que más te ha hecho llorar: 

Todos los libros me hacen llorar, es raro jaja yo creo que tanto leer me ha afectado al cerebro o algo. 











miércoles, 19 de marzo de 2014

CAPITULO 2



Marius

    Joder, que exagerada… Tampoco es para ponerse así, que solo era una broma. Bueno, puede que me haya pasado un poco. Al fin y al cabo es una cría. ¿Cuántos años dijo Antoni que tenía? ¿Once? ¿Doce?
    Me levanto de la mesa para ver como está. Ha subido corriendo por las escaleras muy pálida, probablemente esté en el baño.
    Estoy en lo cierto.
    Llamo a la puerta. No contesta así que me doy permiso a mi mismo para entrar.
    Está sentada en el suelo, con el pelo echado a un lado y con sus impresionantes ojos apagados. Es triste ver a una niña tan mona, tan deprimida. Sigo pensando en el por que de que se viniera a vivir con nosotros. Mi hermano me dijo que se quedaba y punto, que no preguntara. Y como soy un mantenido, no pude quejarme.
    -Perdona Melibea. No pensé que te lo fueras a tomar así…
    Ella no contesta. Me siento a su lado y la miro. Ella no me quiere mirar, pero veo como lo hace de reojo. Le levanto delicadamente la barbilla con el índice y el pulgar y nos miramos directamente a los ojos.
    -Por muy guapa que estés con los ojos llenos de lágrimas, estás mejor sin ellas. Lo siento –Pestañea, al hacerlo se le escapa alguna que otra lágrima -. Puede que me esté adelantando, ¿esto es por la comida de Antoni, no por mí, verdad? Si, es un asco. Sobre todo cuando se las da de master chef para impresionar a las chicas guapas. Pero tranquila, normalmente llamamos a alguna pizzería o al chino de la esquina.
    La guiño un ojo y se le escapa una sonrisa. Es adorable y sé que algo le ha tenido que pasar para que esté aquí. Me siento mal por haberla hecho llorar.
    Seco sus mejillas. Se queda inmóvil, su respiración se corta y toda su cara empieza a teñirse de rojo, eso me hace sonreír. Espero que ahora piense que no soy tan idiota como aparento…
    -Creo que quiero dejar de comer carne.
    -¿Estás loca? ¿Es que quieres privarte de los mejores placeres de esta vida? Mel, lo de antes solo…
    -¿Mel?
    -¿Puedo llamarte así?
    Se encoje de hombros, creo que nunca le habían llamado Mel.
    -Pues, como iba diciendo, Mel, no dejes de comer carne por que un imbécil como yo te suelte una sarta de gilipolleces. -No parece estar convencida del todo.
    Oigo algo que araña detrás de la puerta. Zeus entra y se echa en brazos de Melibea mientras respira con la lengua fuera y menea la cola. Sus extraños ojos se iluminan en un segundo. Empieza a acariciarlo detrás de las orejas. El perro ronronea restregándose por las piernas y las manos de Mel. Definitivamente, me vendieron un gato en vez de un perro.
    Zeus le lame la cara y ella se ríe arrugando la nariz. Tiene una risa muy dulce. Por alguna razón me gusta verla así, aparentemente feliz. Aparentemente.

jueves, 13 de marzo de 2014

Mermelada

    Marius está en la cocina preparando el desayuno. Tostadas con mermelada y zumo. Yo me acerco por detrás, completamente desnuda. Él está sin camiseta. Tiene un torso impresionante. Estoy a pocos centímetros de él, aún no se ha percatado de mi presencia. Doy un último paso y le doy un fuerte abrazo por la espalda. Me gusta sentir su cuerpo. Beso su hombro.
    -Quiero sexo. -Le susurro sonriendo.
    Entonces él se gira, también sonriendo, agarra mi cintura para atraerme más a él y me besa apasionadamente, acariciando todas mis curvas.
    Me sienta encima de la encimera. Comienza a plantar suaves besos por todas partes mientras mi mirada se detiene en la mermelada. Hummm.... Tengo una idea. Estiro el brazo para cogerla. Cuando ya está en mis manos, la muevo de izquierda a derecha delante de su cara con una sonrisa traviesa.
    -¿Jugamos? -Pregunto sin borrar esa sonrisa de mi cara.
    Marius coge un poco de la mermelada de melocotón con el dedo indice. Ahora tenemos la misma expresión juguetona. Ya estoy húmeda.
    -Abre la boca.-Dice.
    Yo la abro obediente y chupo su dedo con sabor a melocotón. Saca su dedo, vuelve a meterlo en el tarro pero esta vez me lo echa por el cuello. Está fría. Con la lengua limpia mi cuello. El vello de mi nuca se eriza por la excitación. Ha encontrado uno de mis puntos débiles. Ya no hay más restos de mermelada, aún así, Marius, sigue lamiendo; besando y chupando. Le arrebato el bote de las manos y yo misma unto de melocotón ambos pechos. Sin dejar de mirarme con esos ojazos grises, él, se deshace de la mermelada de mis pechos. Mis pezones se endurecen al hacer contacto con su lengua viperina. Le alboroto el pelo apretándolo más contra mi. Echo atrás mi cabeza riendo. Me encanta. Junta mis pechos y se mete los dos pezones en la boca. Siento como crece su erección a través de sus calzoncillos.
    Se ha cansado de mis pechos y ahora acecha a mi monte de venus.
    Que morbo.
    Entierra su cara entre mis piernas. Abre los labios de mi depilada vagina, encuentra mi clítoris con su lengua. Después mete un dedo en mi interior, luego otro y otro más.
    Oh si... si... Buf...
    Él se separa. Yo le miro desconcertada, pidiéndole que siga. Necesito que siga. Coge un poco de mermelada y lo esparce por mi sexo. Y sigue.
    Entre gritos; caricias, besos, gemidos y mucha mermelada, llego a un intenso orgasmo.
    Marius respira entrecortadamente. Me desea y quiera darme placer con la parte más valiosa de su cuerpo. Adoro su pene.
    Lo mete y lo saca arrancandome infinidad de gemidos. Le rodeo la cintura con las piernas para que deje de tentarme y me dé lo que quiero, pero él se libera de mi agarre.
    -Marius... por favor.-Pongo ojitos de cachorrito abandonado.
    -Dime lo que quieres, pequeña.
    -Por favor...
    -Dilo.
    -Quiero que me folles. Follame Marius.
    Repasa con su lengua mi labio superior y se entierra en lo más hondo de mí. Estocada tras estocada, Marius, me lleva a un increíble orgasmo.
    Estamos sudorosos y pegajosos, así que nos vamos a la ducha. Volvemos a hacer el amor, acabando por volver a ducharnos para limpiarnos de la ducha anterior.
 
 
 

CAPITULO 1

Melibea


    Nada me parece real. Todo se siente como en un sueño. Parece que en cualquier momento despertaré y estaré con mi madre.
    Antoni me dijo que todas mis cosas ya estaban en casa. En mi casa.
    Tengo curiosidad por saber como será, pero sobre todo tengo curiosidad por conocer a Marius, el hermano pequeño de Antoni. Me ha dicho que tiene veinticuatro años y que se vino de Italia a vivir con él por que no le caía muy bien su padrastro… O algo así. La verdad es que no recuerdo la historia muy bien… También me ha dicho que tienen un perro. Un pomsky de color blanco, es un cachorro y se llama… Vale, tampoco recuerdo como se llamaba.
    El coche de Antoni mola. No me sé el nombre de la marca del coche, solo sé que me gusta.
    Pasamos el viaje en silencio. Le estoy agradecida a Antoni por eso, no se puede decir que tenga muchas genas de hablar.
    Ya hemos llegado.
    Él sale primero. Da la vuelta al coche para abrirme la puerta y me ayuda a salir. Le agradezco el gesto con la mejor sonrisa que le puedo dar en estos momentos, lo que viene a ser una mueca algo extraña.
    Subimos por el ascensor. El apartamento está en el ático. Cuando llegamos a la puerta oigo un pequeño ladrido. Abre la puerta con sus llaves y entramos.
    ¿Mi primera impresión? Antoni tiene dinero. Mucho. ¿La segunda? ¡Que perro más bonito! Es tan pequeño. Con los ojos grises y el pelo blanco y negro. Absolutamente adorable. Me agacho para acariciarlo.
    -Hola –Le murmuro al perro- ¿Qué tal, bonito?
    Como si me entendiera el perro ladra como respuesta.
    -¿Marius? ¿Dónde andas? Ven a saludar a Melibea
    Oigo unos pasos. Al levantar la vista me encuentro con el que será Marius. Es realmente guapo. Muy alto, más que Antoni, fuerte, moreno… Tiene el pelo marrón y  los ojos grises, pero no son exactamente iguales que los del perro, los suyos son más cercanos al azul. Y va sin camiseta. ¿Por qué no lleva camiseta?
     Me vuelvo a poner recta.
    -Melibea este es Marius, Marius esta es Melibea.
    Creo que intenta sonreír. Me estrecha la mano y murmura un “hola” al igual que yo. Levanto la mirada, me esta mirando directamente a los ojos. Mierda, se esta riendo. Creo que me ha pillado observando esos increíbles abdominales de dios griego…con la boca abierta. No puedo evitarlo, me sonrojo. El se ríe más fuerte.
    Cuando le pregunté a Antoni sobre lo que le había contado a su hermano acerca de mi el me dijo que nada, le había dicho que me quedaría con ellos y punto. Pensó que él no tenía derecho a contar nada.
    Antoni me acompaña a mi habitación. Atravesamos el pasillo de la entrada y el cuarto de estar, subimos el peldaño de ocho escaleras. Seguimos por otro pasillo, torcemos a la izquierda… El perro nos sigue corriendo y moviendo la cola. Nos paramos en la segunda puerta a la derecha y abre la puerta. Me deja pasar a mi primero; no encuentro nada sorprendente en comparación al resto de lo que he visto de la casa, realmente solo hay una cama un poco más grande de lo habitual, un escritorio con una silla, el armario empotrado y una mesilla de noche en el lado izquierdo de la cama. También hay una gran ventana, lo que le da mucha luminosidad a la habitación.
    Encima de la cama están las tres bolsas con mis cosas.
    -No he tenido de decorar esto, lo siento. La semana que viene podemos ir juntos a elegir los muebles nuevos si te apetece…
    Me dirige una sonrisa pero su mirada es pesarosa.
    Asiento con la cabeza.
    -T-te dejo para que… para que te pongas cómoda y eso… También puedes ducharte si quieres o… Bueno, el baño esta aquí a la derecha –Hace un gesto con la mano mientras que abre la puerta -. Si necesitas algo estaré abajo.
    Me siento en la cama, estoy agotada. Creo que si que me sentaría bien una ducha.
    Salgo de la habitación. Voy a abrir la puerta del baño pero alguien se me adelanta desde dentro. Señor abdominales de dios griego. Me quedo helada. Creo que otra vez he estado demasiado tiempo mirándole con la boca abierta.
    -¿Quieres algo o planeabas espiarme mientras me ducho?
    Se apoya con el brazo en el marco de la puerta.
    -Yo…
    -Si es lo segundo que sepas que no me voy a duchar ahora, lo siento. Pero espero que hayas tenido buena vista de mis abdominales ahí abajo enana.
    Eso me saca de mi ensueño. Cerdo narcisista…
    -Ya, bueno, la que se va a duchar soy yo –Le levanto el brazo para colarme por debajo y entrar en el baño, el se da la vuelta para mirarme -. Echar el cerrojo me parece algo peligroso cuando me voy a duchar así que espero que no acabes siendo tu el que me espíe a mi.
    Ya estaba cerrando la puerta con aire victorioso cuando él responde por el otro lado.
    -¿Me tomas por un pederasta?
    Idiota asqueroso.
    Cuando ya he cerrado la puerta me doy cuenta de que necesito una toalla. Vuelvo a abrirla y ese cuerpo perfecto sigue ahí, y también su arrogante personalidad. Paso a su lado deprisa.
    -¿Se te ha olvidado el patito de goma?
    Le oigo reírse mientras bajo por las escaleras.
    Antoni está en el comedor viendo la televisión con Zeus. ¡Si! ¡Así se llamaba el perro!
    Bajo el ultimo escalón y el levanta la mirada. Zeus viene corriendo a saludar moviendo la cola. Levanta las dos patitas rogando que le acaricie. Lo hago. Mueve la cabeza y hace ruiditos. Es gracioso, parece un gato en vez de un perro.
    -¿Pasa algo?
    -No, es solo que no tengo toallas y me gustaría ducharme…
    -Ah si claro, perdóname. No me había dado cuenta –Se levanta del sillón sonriendo -. Ahora mismo te las traigo.
    Yo me vuelvo a agachar para tocar a Zeus. En poco tiempo vuelve Antoni con tres toallas rosas.
    -Son nuevas, las compre rosas, pensé que te gustarían. Así puedes diferenciarlas de las otras. Las mías son azules y las de Marius blancas.
    -Gracias.
    Le doy una pequeña sonrisa, cojo las toallas y vuelvo a subir al baño. Por suerte Marius ya no está allí.
    Me meto en la ducha, dejando que un chorro de agua caliente me empape. Me echo a llorar y tengo que sentarme para no acabar perdiendo el equilibrio. Abrazo mis rodillas y lloro más fuerte. Pensando en mi madre y en lo que él me hizo. Un escalofrío me recorre todo el cuerpo. Cojo el jabón y me lavo con la mano como si la suciedad nunca llegara a irse realmente. Y no lo hace. Todas mis mierdas se acumulan una a una, haciendo que mi vida se convierta en eso, una mierda. Mi vida es una mierda.
    No se cuanto tiempo he estado en la ducha pero, al salir, tengo la piel de los dedos arrugada. El espejo esta empañado, paso la mano por él para mirar mi reflejo. Mi pelo castaño oscuro me cae en pequeñas ondas por la espalda. Siempre he tenido la tez muy pálida, ahora lo está más de lo normal y me da un aspecto espectral. Los ojos demasiado grandes para mi cara, el derecho azul, el izquierdo verde. Por lo general a la gente le suele gustar mis ojos pero yo los aborrezco. Tengo los labios cortados de tanto morderlos. Siempre me muerdo tanto el labio como las uñas… También lo odio.
    Seco mi pelo más o menos con una de las toallas, con otra enroscada al cuerpo vuelvo a mi habitación.
    Abro una de las bolsas y saco unos pantalones vaqueros, una camiseta y mis converse. Creo que debería deshacer las maletas. Mientras voy colocando la ropa dentro del armario, vienen a mi mente algunos recuerdos… La mayoría de ellos no son buenos pero son mis recuerdos; recuerdos en los que está mi madre. Por mucho que me duela quiero conservarlos para siempre. No soportaría perderlos.
    Ya estoy llorando otra vez…
    Oigo pasos fuera de la habitación. Rápidamente, con el dorso de la mano, seco las últimas lágrimas que caen por mis mejillas.
    -Vamos a comer ya ¿vienes?
    Por fin se ha puesto una camiseta.
    -Voy.
    Bajo detrás de él, admirando en silencio su impresionante espalda.
    -Espero que te guste el pollo –Antoni sale de la cocina con una bandeja con un pollo asado con patatas en ella -. También hay ensalada.
    Antoni preside la mesa y Marius y yo estamos sentados uno en frente del otro.
    Le doy vueltas al pollo en mi plato. El poco apetito que tenía se me quita en cuanto parto un poco. Esta crudo. Doradito por fuera, rosa y sangriento por dentro. Sin poder casi evitarlo hago una mueca de asco. No entiendo como esos dos son capaces de comerlo.
    -¿Qué pasa? ¿Se te ha quitado el hambre? Es normal… Si lo piensas te estas comiendo a un pobre animal con su sangre; sus venas, su piel, sus huesos, que antes corría feliz hasta que le cortaron la cabeza y te lo pusieron en bandeja…
    Vale, creo que voy a vomitar. Por la cara de preocupación de Antoni creo que me he puesto aún más blanca de lo normal.
    -Marius cállate, ¿estas bien Melibea? 
    Asiento rápidamente.
    -¿Qué más da? Es la verdad. Debería ser consciente de que es una asesina que ha matado a un animal para tener algo que meterse en la boca. Algo sangriento y con huesos.
    Dios… Ahora si que voy ha vomitar. Me levanto de la mesa y corro con la mano en la boca al único baño que sé donde está, el de arriba. Espero llegar a tiempo, ya empiezo ha notar la bilis subiendo por mi garganta.
     Me arrodillo en frente de la taza del retrete y devuelvo. Siento el acido recorrer mi garganta. Marius tiene razón, he matado a un animal. Talvez no con mis propias manos pero es como si lo hubiera hecho. Creo que a partir de ahora no podré volver a comer carne. 
    Toc. Toc.

    Alguien llama a la puerta. 

miércoles, 5 de marzo de 2014

La que más brilla.

    Como todos los días desde el accidente , miro por la ventana de mi habitación. Veo el cielo y sé que ella me cuida desde allí. Ahora es una estrella, la que más brilla. Mi mamá vino a uno de mis sueños para explicármelo. Me contó que está en un lugar feliz, donde la cólera y la tristeza se extinguieron hace tiempo. Está en el cielo, pero no en un cielo metafórico, sino en el cielo del que cuelgan las estrellas, la luna y el sol. Dice que tengo que comportarme bien, que las mejores personas son las más luminosas y que acaban formando las constelaciones para que así puedan ver a todos sus seres queridos, y sus seres queridos a ellos, y protegerlos de cualquier peligro. Que las personas malas acababan siendo pequeñas estrellas que nadie ve. Son estrellas de otras galaxias, de las que nunca sabremos nada. Que están en una soledad absoluta. Cuanto más malo eres, más alejado de la Tierra acabas.
     Mi mamá era la mejor persona de este mundo, por eso sé que es ella. La única estrella que descansa por la noche, la única que trabaja por el día. Ella es el sol. 
     Antes el sol era un cuerpo inerte que estaba ahí por que sí, pero ahora lleva el alma de mi mamá. Brilla con más intensidad, durante más tiempo. Así yo no tengo que estar con la luz encendida todo el tiempo como antes, ya no me asusta la oscuridad porque ha desaparecido de mi vida, gracias a su luz mi papá ya no vuelve del trabajo conduciendo por una carretera en la que no puede ver. 
     Aunque se le olvidó decirme la gran estrella que es ahora yo con mi super cerebro de una niña de seis años he descubierto que es ella.
     Gracias mamá por cuidarnos incluso cuando es tu hora de dormir. Papá y yo te echamos mucho de menos. Cuando te fuiste estábamos todos muy tristes, pero nos estamos dando cuenta de que ahí arriba eres muy feliz. Si tu eres feliz yo también lo seré mami, conseguiré ser tan genial como tú. Bueno... puede que no llegue a serlo tanto, pero lo intentaré. 
    Te amo, nunca dejes de brillar.