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jueves, 19 de febrero de 2015

De Película

     Entramos en la sala de cine con nuestro tanque de palomitas y dos litros de cocacola. Nos sentamos en la última fila. Mientras que esperamos a que la película empiece, la sala se va llenando de gente. Nadie se sienta en nuestra fila. Las luces se apagan, la peli empieza. 
     Melibea no pestañea. Coge palomitas de vez en cuando del bote que tiene sobre el regazo y se las lleva a la boca. 
     La película empieza a ponerse interesante. Los protagonistas empiezan a besarse apasionadamente y a quitarse la ropa. La dulce sonrisa de Melibea se convierte en una maliciosa, traviesa. Deja caer el cubo de palomitas a mis pies. 
     -Ups -Dice levantándose de su butaca y arrodillándose a mis pies fingiendo ir a recoger las palomitas caídas. Recoge unas cuantas, incluyendo una que ha caído en mi entrepierna. 
     -¿No se te habrá caído una dentro del pantalón? -Susurra desabrochando mi cinturón- Yo creo que sería mejor comprobarlo... 
     Mi pene cada vez se hace más grande. Siento mucha presión contra el pantalón y Mel me libera pronto de ella. Saca mi erección, allí, en la sala de cine, y comienza a lamer. Sus manos se mueven de arriba a abajo masajeando mi miembro, a la vez su lengua me acaricia. Contengo la respiración, no quisiera que alguna persona de la sala mirase en nuestra dirección y viera a Melibea haciéndome este trabajito. Pongo los ojos en blanco. Le aparto el pelo de la cara como mejor puedo. Aprieta mi erección con más fuerza y yo clavo las uñas en el reposabrazos de la butaca. Si sigue así no creo que pueda aguantar mucho. Empiezo a sentir como llega y... ¿Mel?  Deja de tocarme y se vuelve a sentar en su sitio. ¿Qué coño acaba de pasar? Melibea sigue viendo la película, como si nada acabara de suceder. 
     Entonces me mira. 
     -Es que no te gusta la película? 
     Sus ojos con heterocromía se ríen de mí. Eso si que no. 
     Coloco rápidamente todo lo que tengo que colocar. Me levanto y cogiendo a Melibea de la mano la llevo fuera de la sala de cine, a los baños. Entro en el primero que veo, no se si es el de mujeres o caballeros. Nos metemos en una de las cabinas y cierro la puerta de forma bastante brusca. Ella respira por la boca, sus ojos ya no se ríen sino que me miran deseosos. 
     La empotro contra la puerta besándola. Enrosca sus piernas en mi cadera. Tiro de su tanga hasta que acaba rompiéndose y lo dejo caer. Mis pantalones bajan hasta la mitad de mis piernas. Acerco más la cadera de Melibea a la mía y la penetro. Sonríe en un suspiro. Con cada estocada la lleno de placer. Mis dedos se enredan en su pelo, mi boca devora la suya ahogando nuestros gemidos. Mel me agarra con fuerza los hombros en señal de que el climax está cerca. Llega al orgasmo antes de que yo lo haga. Sigo entrando y saliendo de ella hasta correrme. Beso sus labios una última vez antes de dejarla en el suelo y salir para volver a la sala y seguir viendo la película en la que no podré concentrarme gracias a Melibea.